Bringing Blood Upon

Bringing Blood Upon

And when they had brought them, they set them before the council. And the high priest asked them, saying, “Did we not strictly command you not to teach in this name? And look, you have filled Jerusalem with your doctrine, and intend to bring this Man’s blood on us!” (Acts 5:27-28)

The religious leaders who opposed the apostles of the early church didn’t have the facts on their side. The truth was, Jesus Christ had risen from the dead, showing Himself to many people before He ascended to heaven. The religious leaders couldn’t produce the body of Jesus or discredit the reliable reports of His resurrection. Worst of all, they couldn’t stop the disciples of Jesus from proclaiming the good news of Jesus’ life, sacrificial death on the cross, and resurrection.

Bringing Blood Upon

So, the religious leaders did what many do when the truth isn’t on their side: they hoped intimidation would frighten the opposition into silence. That’s the scene when Acts 5:27 says, they set them before the council. This was another attempt to intimidate the apostles with a display of the council’s institutional authority. The apostles, knowing how God had protected and would continue to protect them, were probably not intimidated or even overly impressed.

Then, the most intimidating man present – the high priest – confronted the followers of Jesus saying, “Did we not strictly command you not to teach in this name?” It was true that they had commanded Peter and John to no longer teach in the name of Jesus (Acts 4:17-18). Yet Peter and John openly told them that they would continue, in obedience to God (Acts 4:19-20).

Then the high priest said to the apostles, “you have filled Jerusalem with your doctrine.” This accusation probably made the disciples smile – it was a wonderful testimony of how effective their message had been. Their doctrine, the good news of Jesus Christ, had filled Jerusalem.

Then the high priest said something surprising, claiming the disciples “intend to bring this Man’s blood on us.” First, notice how he referred to Jesus: he called Him “this Man.” One might say that the high priest was so afraid of the power of Jesus that he avoided even saying the Savior’s name!

Yet, the charge that the apostles did intend to bring this Man’s blood upon us is interesting. The high priest no doubt meant that the apostles intended to hold the Jewish leaders responsible, at least in some measure, for the death of Jesus (as in Acts 2:23).

At the same time, we know that the apostles must have desired for the high priest and the other Jewish leaders to come to faith in Jesus, even as some other priests did (Acts 6:7). For certain, the apostles wanted to bring the covering, cleansing blood of Jesus upon the high priest and others in the council.

Perhaps the apostles smiled, nodded, and thought: “Yes, we want you to trust in what Jesus did for you through His death.”

In this sense, is His blood upon you?

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Set Free for a Purpose

Liberados para un propósito

Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida (Hechos 5:19-20).

Dios estaba obrando de una manera poderosa a través de los apóstoles, y a los líderes religiosos de Jerusalén no les gustó. Hechos 5:17-18 dice que el sumo sacerdote arrestó a los apóstoles y los puso a todos en la cárcel.

No estuvieron mucho tiempo en prisión. Leemos: mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos. Esto fue fácil de arreglar para Dios. Todos los ángeles son espíritus ministradores enviados para ministrar a aquellos que heredarán la salvación (Hebreos 1:14). Dios envió a este ángel para ministrar a los apóstoles. Las puertas cerradas no son nada para Dios ni para aquellos a quienes Él usa.

Set Free for a Purpose

Para hacer el trabajo, Dios envió a un ángel. Posiblemente, solo entendieron que se trataba de un ángel cuando lo vieron en retrospectiva. Los ángeles a menudo tienen apariencia humana, y puede que no siempre sea fácil reconocer a un ángel (como en Lucas 24:3-7 y Hebreos 13:2).

El ángel no solo abrió puertas, también tenía un mensaje: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. El ángel los liberó de la prisión, pero no iba a hacer la obra de predicar. Eso dependía de los apóstoles y también de nosotros.

Su rescate de la prisión fue maravilloso, pero con un propósito –  para que pudieran continuar con su trabajo. Dios no los liberó principalmente por su seguridad o comodidad. Fueron puestos en libertad por una razón. En el futuro, no siempre fueron liberados.

La historia posterior de estos apóstoles y otros asociados con ellos en la iglesia primitiva, muestra que a veces Dios libera a través de milagros, otras veces no. De acuerdo con la historia y la bastante confiable tradición de la iglesia, los ángeles milagrosos no siempre los libraron.

– Mateo fue decapitado con una espada.
– Marcos murió en Alejandría después de ser arrastrado por las calles de la ciudad.
– Lucas fue colgado de un olivo en Grecia.
– Juan murió de muerte natural, pero intentaron hervirlo en aceite, aunque no tuvieron éxito.
– Pedro fue crucificado boca abajo en Roma.
– Santiago fue decapitado en Jerusalén.
– A Jacobo el Menor lo lanzaron desde lo alto y luego lo golpearon con palos.
– Felipe fue ahorcado.
– Bartolomé fue azotado y golpeado hasta la muerte.
– Andrés fue crucificado y predicó a todo pulmón a sus perseguidores hasta que murió.
– Tomás fue atravesado con una lanza.
– Judas fue asesinado con las flechas de un verdugo.
– Matías fue apedreado y luego decapitado – al igual que Bernabé.
– Pablo fue decapitado en Roma.

Esto nos recuerda que debemos confiar en Dios para cosas milagrosas y desear verlas cada vez más; pero hacemos esto sabiendo que Dios también tiene un propósito cuando no libra con mano milagrosa. También vemos que nosotros, como los apóstoles, somos liberados con un propósito – no simplemente para vivir para nosotros mismos.

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